En esta página reunimos lo que hemos visto en instalaciones reales, no lo que promete un folleto. Antes de seguir, conviene dejar claros algunos términos que usamos a lo largo del sitio para que nadie interprete de más.
"Agua filtrada" no es una categoría única
Bajo esa etiqueta caben una jarra con carbón activo, un filtro de grifo y un equipo de osmosis inversa. Reducen cosas distintas y en grados distintos. Cuando comparamos, decimos siempre qué tecnología hay detrás.
Los datos de dureza son orientativos
Los rangos que citamos provienen de informes públicos de suministrador y de mediciones puntuales. La dureza cambia por barrio, por temporada y a veces por tramo de tubería. Sirven para decidir, no para certificar.
No sustituimos un análisis de laboratorio
Si necesitas un resultado con validez sanitaria, hay que acudir a un laboratorio acreditado. Nuestras guías ayudan a entender el agua de casa y a elegir sistema, no a emitir un dictamen.
Los plazos de cartucho dependen del uso
Cuando indicamos una duración de filtro o membrana, partimos de un consumo familiar medio. Una casa con más personas, agua muy dura o uso intensivo acorta ese plazo. La cifra es una referencia de mantenimiento, no una garantía.
Sabor y olor son subjetivos
Que un sistema "mejore el sabor" no significa que sepa igual en todas las casas. El cloro, los minerales y la temperatura del agua influyen. Lo que describimos son tendencias observadas, no un resultado idéntico para todos.
Reducir plástico no es eliminar todo residuo
Cambiar a agua filtrada baja el consumo de botellas de un solo uso, pero los cartuchos también se desechan. Hablamos de reducir y de gestionar bien los recambios, no de un impacto cero.