¿Cómo sé si mi agua del grifo necesita filtro?
Antes de comprar nada, mira dos señales: la cal que deja la cafetera o el hervidor en pocas semanas y el sabor u olor a cloro al dejarla reposar. Si tu suministrador publica la dureza en mg/L de carbonato cálcico, ese dato te orienta. Por encima de 200 mg/L conviene plantearse al menos una jarra o un filtro de grifo; si el sabor te molesta aunque el agua sea blanda, un filtro de carbón suele bastar.
¿Cada cuánto se cambia el cartucho o la membrana?
Depende del volumen que consumas y de la dureza. En jarras filtrantes, un cartucho rinde entre cuatro y ocho semanas en una familia de dos o tres personas. En filtros de grifo, el aviso suele llegar por caudal más lento o por sabor. En osmosis inversa, los prefiltros se cambian antes que la membrana: los primeros cada pocos meses, la membrana puede aguantar más de un año si el agua de entrada no es muy dura.
¿La osmosis inversa cabe bajo cualquier encimera?
No siempre. Un equipo doméstico ocupa un espacio que compite con el cubo de basura o el detergente, y necesita un punto de desagüe para el agua de rechazo. Antes de decidir, mide el hueco real del mueble, comprueba que hay toma de corriente cerca y valora si el caudal del equipo cubre el ritmo de tu casa. En cocinas muy compactas, un filtro de grifo o una jarra pueden ser más razonables.
¿Notaré diferencia en el sabor?
Lo más habitual es notar menos cloro y un sabor más neutro, sobre todo en aguas con tratamiento intenso. En aguas muy duras, la diferencia se percibe más en el café o en las infusiones que en un vaso frío. Si esperas un cambio radical, conviene ajustar expectativas: un filtro mejora el perfil, no lo convierte en agua de manantial.
¿Merece la pena frente al agua embotellada?
Si el objetivo es reducir plásticos de un solo uso, filtrar en casa evita arrastrar garrafas y cajas cada semana. También simplifica el almacenamiento: una botella de vidrio rellenada en el grifo ocupa menos que un pack de botellas. El mantenimiento del cartucho es la parte que hay que asumir con disciplina, porque un filtro agotado no aporta nada.