Antes de contratar una revisión, una instalación o un plan de mantenimiento conviene fijar qué entra y qué no. Estas notas evitan malentendidos y sirven igual para viviendas, oficinas pequeñas y locales con cocina.
Qué entendemos por revisión del agua
Analizamos dureza, sabor y olor a partir de la muestra que tomas en tu grifo y del informe de tu suministrador. No es un análisis sanitario oficial ni sustituye a una analítica de laboratorio acreditado.
Instalación bajo encimera
Trabajamos sobre muebles con espacio libre y toma de agua accesible. Si el fregadero es de obra, la encimera es de piedra natural o no hay hueco para el equipo, lo indicamos antes de desplazarnos y buscamos alternativa.
Cartuchos y membranas
Los plazos de recambio son orientativos: dependen del caudal consumido, de la dureza del agua y de si hay temporadas de mayor uso. Un cartucho agotado no estropea el sistema, pero deja de filtrar como el primer día.
Osmosis inversa y agua de rechazo
Un equipo de osmosis genera agua de rechazo además del agua filtrada. La proporción varía según modelo, presión de red y temperatura. Lo explicamos con cifras concretas para que sepas qué esperar en tu consumo mensual.
Jarras y filtros de grifo
Reducen cloro, olor y parte de la dureza, pero no convierten agua dura en agua blanda ni eliminan todos los minerales. Si buscas agua muy baja en sales, el salto natural es un sistema de osmosis.
Botellas de vidrio y hábitos
Recomendamos lavar y secar bien las botellas antes de rellenarlas y no dejarlas al sol. El agua filtrada conserva mejor su sabor si se guarda en frío y se consume en pocos días.